¿Es el CBD psicoactivo?

¿Es realmente el CBD psicoactivo? Esta puede ser una duda normal entre quienes aún no conocen sobre este componente.

Por esta razón te invito a que continúes leyendo el presente artículo y tomes notas, ya que vamos a comentar una serie de aspectos que debes conocer y así tener una visión clara del Cannabidiol. ¡Empecemos ¡

¿Qué es el CBD y cómo se obtiene?

Antes de seguir entrando en detalle es necesario conocer primero que es el Cannabidiol.

El Cannabidiol, también conocido como CBD es uno de los más de 100 cannabinoides que existen en la planta del Cannabis Sativa, la que conocemos popularmente como cáñamo (su variante legal) o marihuana, que en este caso nos referimos a la flor.

Asimismo, los productos CBD no contienen (o en niveles muy bajos) Tetrahidrocannabinol (THC). Sustancia que si es psicoactiva y por consiguiente es la responsable de los efectos de “vuelo” de la marihuana. Aunque de esto ya hablaremos más adelante.

En ese sentido, el CBD se consigue mediante un proceso de cambios de temperatura y prensado, en el que se logra un aceite que se puede, o bien, utilizar en su estado puro, o agregarse en cremas y disfrutar así de sus beneficios.

Propiedades del CBD

El CBD está formado por una amplia cantidad de propiedades, minerales, vitaminas y ácidos grasos, además, conforme lo anuncia la Organización Mundial de la Salud (OMS), este componente destaca especialmente por las siguientes propiedades que se pueden usar para un fin terapéutico en diferentes afecciones:

  • Antiinflamatorias:Esta propiedad resulta bastante interesante especialmente para el tratamiento de afecciones inflamatorias de la piel, como es el caso del acné o la psoriasis; Además, debido a esta propiedad, se pueden usar cremas para reducir la inflamación muscular y articular, al igual que resulta interesante para lesiones externas.
  • Relajantes:Esta propiedad resulta especialmente de gran ayuda para el tratamiento del insomnio, la ansiedad y a disminuir el estrés.
  • Analgésicas:Esta propiedad se encarga de aliviar el dolor.
  • Antieméticas:Evita la presencia de náuseas.

Además, cuenta con propiedades antisépticas, antitumorales, y demás agentes que pueden ayudar a quien lo consume a mejorar su concentración, estado de ánimo y como ya comentaba, puede ser utilizado de manera directa o indirectamente en el tratamiento de diversas afecciones en la salud.

¿Es seguro el consumo de CBD?

La Organización Mundial de la Salud no considera que el Cannabidiol es un componente peligroso e incluso archivo.

Pero, al igual que con el resto de los fármacos y demás sustancias, el CBD puede llegar a desencadenar efectos secundarios como lo es la somnolencia, sequedad de boca, fatiga o perdida del apetito.

Esta sustancia, además puede ser la base de una serie de riesgos que se asociados a ella de los que aún no existe evidencia, por ello es por lo que a pesar de que se tiene una idea y ciertas afirmaciones al respecto, no se sabe con exactitud la reacción de Cannabidiol ante la interacción con otros fármacos, como pueden ser los anticoagulantes.

Por ello se recomienda que cuando se trata de emplear el CBD para fines de tratamiento en padecimientos graves, asistir a un médico especialista.

¿Es legal en nuestro país?

La Organización de Naciones Unidas (ONU) a diferencia del CBD, incluye en su listado de sustancias psicotrópicas al Tetrahidrocannabinol, sustancia que si es responsable de los efectos psicoactivos del Cannabis.

Si bien el Cannabidiol no es una sustancia ilegal en España y demás integrantes de la Unión Europea, en la actualidad no se permite su consumo y comercialización si el producto supera el 0.2% de THC.

En ese sentido, ya podrás encontrar especialmente en tiendas online productos como aceite CBD, flores CBD y demás variantes que te permiten disfrutar o bien con niveles medios de CBD y muy bajos de THC o concentraciones muy altas de CBD que opacan los efectos psicoactivos del THC.

Entonces ¿A quién se le atribuyen los efectos psicoactivos del Cannabis?

Ahora es momento de comentar un poco sobre la marihuana y la sustancia que si es responsable por los efecto de “vuelo” de la misma, el Tetrahidrocannabinol.

Básicamente, la estructura del Tetrahidrocannabinol es parecida a la de la anandamida, una sustancia química del cerebro. Esta similitud entre ambas estructuras hace que el cuerpo humano pueda reconocer al THC y, por ende, este pueda alterar el estado natural del cerebro.

La anandamida al igual que el resto de cannabinoides endógenos trabaja como neurotransmisores, ya que emiten señales químicas entre las neuronas por todo nuestro sistema nervioso.

Influyendo en las partes del cerebro implicadas en el placer, el pensamiento, la memoria, la concentración, la coordinación, el movimiento y nuestra percepción por el tiempo y espacio.

En ese sentido, y gracias al parecido comentado anteriormente, el THC se puede adherir a las moléculas conocidas como receptores cannabinoides en las células nerviosas de las ya mencionadas partes del cerebro y de esta manera activarlas, alterando en cierta medida algunas funciones físicas y mentales.

La red de comunicación neural que estos neurotransmisores cannabinoides utilizan es lo que conocemos como sistema endocannabinoide, quien tiene una función clave en el normal funcionamiento de nuestro sistema nervioso, de tal manera que al interferir con ella se pueden generar una serie de efectos profundos.

Por ejemplo

El Tetrahidrocannabinol tiene la capacidad de alterar la manera de funcionar del hipocampo y de la corteza orbitofrontal, regiones de nuestro cerebro que fomentan la creación de recuerdos y la atención de las personas.

Por tanto, al consumir marihuana, estos funcionan cesan un poco, al igual que limita la capacidad de una persona para ejecutar tareas complicadas y aprender sobre algo en específico.

A su vez, el THC puede alterar el funcionamiento por parte de los ganglios basales y el cerebelo, zonas del cerebro humano que regulan la postura, el equilibrio, el tiempo de reacción y la coordinación de una persona.

El Tetrahidrocannabinol actúa a través de los receptores cannabinoides, teniendo especialmente una afinidad con los receptores CB1, aunque esto ya lo comentaremos más adelante.

A su vez, el THC activa nuestro sistema de recompensa en el cerebro, quien es el “director” de la respuesta de nuestro cerebro ante comportamientos que nos resultan agradables, placenteros y saludable, como lo es el sexo o comer cuando estamos hambrientos.

En ese sentido, el THC puede estimular las células nerviosas de nuestro sistema de recompensa, liberando cantidades notables de dopamina (hormona que nuestro cerebro libera cuando estamos pasando por un momento gratificante).

Así como el THC, muchas otras drogas adictivas tienen esa cualidad debido a su estimulación sobre nuestro sistema de recompensa.

Efectos de la marihuana en el cerebro

Al momento que una persona fuma marihuana, su principal componente activo (el Tetrahidrocannabinol) se transporta alrededor del cuerpo y el cerebro, generando sus característicos efectos.

Estando en el cerebro, este componente se adhiere a los diferentes receptores cannabinoides que se ubican en las neuronas, lo que influye en la manera que tienen estas para funcionar y comunicarse entre sí.

Los receptores cannabinoides abundan en las diferentes regiones del cerebro involucradas en el control del movimiento, el aprendizaje, la memoria y la coordinación, al igual que las funciones cognitivas relacionadas como ya comentaba, con el placer.

La interacción del THC con el receptor CB1

El THC es en líneas generales el cannabinoide digamos “culpable” por la psicoactividad de la planta del Cannabis y de la marihuana en sí.

Este efecto es generado debido a que el THC se ancla a los receptores CB1 de nuestro sistema endocannabinoide, los cuales se hallan en gran medida en el SNC quien, además, es el responsable especialmente por la actividad motora y los procesos de aprendizaje/memoria del ser humano, también se encarga de otras funciones importantes que merecen un artículo aparte.

Cuando dicha unión entre este receptor y el THC, dichos receptores se activan y de esta manera estimularse.

Son muchos los estudios que han demostrado que el funcionamiento del THC con respecto a los receptores CB1 es muy parecida a la de la anandamida, que como ya comentábamos, es un endocannabinoide con una estructura muy similar a la del THC.

Además, también tiene la capacidad de activar a estos receptores, solo que su función está relacionada al incremento del apetito.

A su vez, la anandamida tiene una importancia notable en la motivación, la memoria y el control del dolor. Y claro, gracias a ese parecido en sus estructuras digamos que el THC se camufla en el cuerpo sin ser detectado.

 ¿EL CBD bloquea el efecto psicoactivo del THC?

Con respecto a este tema han surgido muchas teorías. En el siglo pasado se tenía la creencia que el CBD no tenía interacción alguna con los receptores cannabinoides 1, y que eran los receptores cannabinoides 2 quienes tenían dicha interacción.

Claro, el CBD si tiene una afinidad mayor a este último receptor cannabinoide, el cual tiene relación al Sistema Nervioso Central y le atribuye la facilidad al CBD de ser un aliado aceptable en el tratamiento de diferentes afecciones en la salud, no obstante, su interacción ante los receptores de nuestro sistema endocannabinoide va más allá y es más compleja de lo que se cree.

Si bien antes se creía que la interacción del CBD era igual al receptor CB2 y que el THC era igual al receptor CB2, conforme avanzó el campo de la ciencia y todos los estudios realizados, se demostró que esto no era tan radical en ese sentido.

Y es que gracias a un estudio llevado a cabo en el 2015 demostró lo que se conoce hasta el día de hoy, y es básicamente que el CBD ejerce como un modulador alostérico de tipo negativo, esto quiere decir, que se puede unir a los receptores CB1, con la diferencia que lo realiza desde un lado diferente con respecto al THC.

De igual manera, algo que si se debe tener claro es el hecho que el THC genera sus efectos psicoactivos es por medio de los receptores cannabinoides 1.

¿Cómo interactúan el THC y el CBD con los receptores CB1?

Explicado de una manera simple, el Tetrahidrocannabinol (THC) tiene mayor afinidad con los receptores cannabinoides 1 y el Cannabidiol (CBD) tiene una correlación mayor a los receptores cannabinoides 2.

En ese sentido y hablando específicamente sobre el THC, podemos decir con la ayuda de ejemplo bastante simple, que el THC encaja como lo hace una llave sobre una cerradura con los receptores CB1.

Esto en el campo de la ciencia es lo que se conoce como “unión ortostérica” y, al momento de generarse, dicho receptor CB1 presenta una activación, lo que desencadena una cascada de señales al nivel de las células que se encargan de inhibir la liberación por parte de otros neurotransmisores.

Si bien el CBD encaja con dicho receptor, su manera de acople se realiza de una zona diferente, en lo que se llama como “unión alostérica” y, en comparación al THC, este no genera una casada de señalización.

Al contrario, lo que sí desencadena es el cambio en la forma de este receptor y, por ende, la manera en cómo este responde ante la estimulación por parte del THC y demás endocannabinoides.

Estos moduladores alostéricos básicamente tienen el poder de incrementar o reducir la capacidad de los receptores CB1 para emitir una señal.

Esto simplemente lo que quiere decir es que mientras el THC es la llave y la cerradura es el receptor CB1, el CBD puede agrandar o estrechar dicha cerradura, por lo que puede ser más o menos complejo abrir la puerta. Esto además puede ser un complemento a lo que hemos comentado en el punto anterior.

Podemos concluir que mientras los moduladores positivos van a incrementar la capacidad de señalización que tiene el receptor, los moduladores negativos por su parte la van a reducir.

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